Once nombres, once maneras de entender el arte
El elenco de artistas de esta tercera edición está formado por Alejandro Cuerda, Candi Garbarino, Chanivet, David Maldonado, Fermín Villaescusa, Humberto Ybarra, Irina Larios, Jaime Pérez Ramos, Juan Vicente Gramaje, Luis Merino y Miguel Ángel Valencia. La lista ya deja ver algo valioso: no hay una única manera de representar lo gaditano, sino muchas, y precisamente ahí reside la fuerza de la propuesta.
Cada uno aporta una voz distinta, y esa variedad no es decorativa. En una exposición colectiva como esta, el interés no está solo en la calidad individual de las piezas, sino en la relación que establecen entre sí. El visitante pasa de una mirada a otra, de un gesto plástico a otro, y va entendiendo que la provincia no es un bloque homogéneo, sino una suma de territorios creativos que se cruzan sin confundirse.
La comisaria Carmen Bustamante lo plantea como un encuentro anual con artistas de la provincia para dar a conocer el mundo creativo en el que desarrollan su talento. Esa idea ayuda a leer la muestra con más precisión: no se trata de una reunión ocasional, sino de una cita que aspira a fijar un mapa y a actualizarlo. Cada edición suma nuevas piezas a una conversación que interesa seguir de cerca.
Pintura, escultura, cerámica y fotografía en un mismo diálogo
La exposición se mueve entre pintura, escultura, cerámica y fotografía, una combinación que amplía la experiencia del visitante y evita cualquier lectura cerrada. No hay un único soporte dominante, y eso favorece una visita más abierta, más atenta a los matices. Un lenguaje lleva al otro, y el conjunto gana en profundidad precisamente porque no intenta parecerse a una sala de tendencia única.
Esa convivencia de disciplinas también habla de la riqueza del arte gaditano actual. Frente a la tentación de etiquetar una escena por un rasgo concreto, la muestra propone algo más útil: observar cómo distintas técnicas pueden compartir un mismo espacio sin perder identidad. La cerámica convive con la fotografía, la pintura con la escultura, y el visitante encuentra ahí una imagen bastante fiel de la complejidad creativa de la provincia.
Además, la selección deja ver una voluntad de diálogo entre artes que no siempre se encuentran. Pablo Juliá, presidente de Bellas Artes, subraya precisamente esa comunicación necesaria entre lenguajes que habitualmente no se cruzan. Esa lectura ayuda a entender por qué la exposición tiene recorrido más allá de la simple acumulación de obras: su interés está en la relación, no en la suma mecánica.
Lo que dice de la creación gaditana de hoy
Si algo transmite Universos paralelos III es que el arte gaditano contemporáneo no depende de una sola etiqueta. Hay oficio, sí, pero también búsqueda; hay raíz local, pero no encierro; hay reconocimiento, pero también voluntad de seguir preguntándose por la forma, el color, el volumen o la imagen. Esa combinación convierte la visita en una buena radiografía de lo que se está haciendo en la provincia.
La muestra insiste en una idea que conviene no perder de vista: la cultura no se limita a concentrarse en un solo punto, sino que se distribuye, se desplaza y se alimenta de varios municipios. Algeciras, Tahivilla, Puerto Real, Jerez, El Puerto y Cádiz aparecen aquí como lugares de procedencia de unos creadores que trabajan desde contextos distintos, pero comparten una misma escena provincial. Esa diversidad geográfica enriquece la lectura de las obras y ayuda a entender mejor de dónde sale cada voz.
También hay un valor añadido en el hecho de que la exposición esté auspiciada por la Real Academia Provincial de Bellas Artes. No se trata solo de una selección expositiva, sino de una apuesta por el conocimiento, el fomento y la difusión de las Bellas Artes en la provincia. Esa orientación le da a la cita un peso cultural que va más allá del calendario estival y la sitúa como una pieza estable dentro de la vida artística gaditana.
Cómo encajar la visita en los próximos días
Con la exposición abierta hasta el 29 de agosto, todavía hay tiempo para organizar una visita sin prisas. Quien viva en la provincia de Cádiz puede aprovechar estas semanas para acercarse a la sede de la Fundación Cajasol en Cádiz y recorrer la muestra con la calma que pide una colectiva de este tipo. No se trata de una propuesta para pasar de largo, sino de una invitación a detenerse y mirar con atención.
La cita encaja bien tanto para quienes siguen de cerca la actividad artística de la provincia como para quienes buscan un plan cultural con contenido real. La exposición ofrece suficiente variedad como para sostener una visita sosegada y, al mismo tiempo, bastante material para salir con nuevas referencias sobre creadores gaditanos que trabajan en disciplinas distintas. ¿No es precisamente eso lo que se espera de una buena muestra colectiva, que amplíe la mirada y no la cierre?
Queda, por tanto, una ventana clara hasta finales de agosto para entrar en contacto con esta tercera edición de Universos paralelos. En una temporada marcada por planes rápidos, la exposición propone otra cadencia: observar cómo se cruzan las obras, cómo se afirman las diferencias y cómo la provincia sigue produciendo arte con voz propia, sin necesidad de levantar el volumen para hacerse notar.